Patricia Anaya: cuando los datos se vuelven confianza y orgullo en la industria
MUJERES EN LA INDUSTRIA
En el Laboratorio Microbiológico Barranquilla (LMB), la industria se vive en los detalles: una norma que cambia, un cliente que pide claridad, una pregunta que abre camino: ¿qué muestran los resultados? Allí, Patricia Anaya, gerente comercial, trabaja con la alegría de quien disfruta construir puentes. Su rol conecta a las empresas con información confiable para decidir mejor.
Su trayectoria invita a mirar una parte clave del desarrollo productivo: el liderazgo que sostiene la confianza y mejora procesos desde el día a día.
Un rol que conecta necesidades con soluciones
Patricia lleva 18 años en la empresa. Define su recorrido como “paulatino”, avanzando “de acuerdo con el tiempo y experiencia” hasta llegar a su posición actual, donde hoy lidera la estrategia comercial de un laboratorio que presta servicios de análisis a distintas industrias.
“Nuestra empresa se encarga de brindarle soluciones a nuestros clientes a partir de la prestación de servicios de análisis”, explica. En el área ambiental, el laboratorio realiza análisis fisicoquímicos, microbiológicos e hidrobiológicos. Y en alimentos, acompaña a las empresas en controles de calidad, condiciones higiénico-sanitarias y requerimientos de procesos.
Su trabajo consiste en escuchar a los clientes, interpretar necesidades y alinear sus expectativas con lo que LMB tiene para ofrecer. También participa en decisiones estratégicas: “desarrollar nuevos servicios, abrir nuevos mercados, consolidar alianzas, participar en proyectos”, describe. Y, como suele pasar en una empresa familiar, reconoce que hay tareas que se suman.
En ese impulso por la mejora y el fortalecimiento de las capacidades del laboratorio, en 2022 decidieron unirse como beneficiarios del proyecto GMAP Colombia, implementado por la ONUDI, con el apoyo del Gobierno de Noruega, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo e iNNpulsa Colombia. Un acompañamiento que le ha servido para fortalecer su liderazgo y avanzar en procesos de mejora continua que impactan directamente la calidad de los servicios del laboratorio.
Una herencia que se convirtió en escuela
La historia de Patricia en la industria tiene una raíz entrañable: su madre fue la fundadora del laboratorio, una organización con 48 años de historia. “Mi referente siempre fue mi mamá — afirma —. Toda la vida yo siempre vi a mi mamá en este sector, creando empresa”. En aquella época, subraya, el liderazgo femenino era menos común.
Con el tiempo se involucró cada vez más hasta llegar a la gerencia comercial. Pero insiste en contar el camino desde el plural: “Yo no puedo llevarme el crédito sola, esto también es un trabajo en equipo con mi hermana. Ella es mi otra mitad en la empresa”. Para ambas, LMB ha sido una oportunidad de crecimiento: “Más que una simple posición laboral, ha sido nuestro lugar de aprendizaje”.
Patricia es administradora de empresas y cursó una maestría en International Marketing en Alemania, y aunque se nota el orgullo por lo construido, también hay franqueza: “No ha sido fácil para nada. Todos los días siempre hay alguna situación que hay que resolver”.
Datos que sostienen decisiones
Cuando Patricia explica el aporte del laboratorio al sector productivo, lo resume así: “Hacemos parte de la cadena de valor, les aportamos información con los resultados de los análisis para que ellos puedan tomar decisiones informadas”. Ese input técnico ayuda a empresas que necesitan mejorar procesos para cumplir requerimientos de clientes, estándares internos o de autoridades, impactando directamente en su competitividad.
Desde el área comercial, Patricia está en la primera línea de esas relaciones. Su sello es la pregunta oportuna: “Mira, ¿qué necesitas?, ¿cómo te podemos ayudar?”. Para ella, fidelizar es comprender el “dolor de cabeza” del cliente y responder de manera clara y pertinente.
Redes que impulsan
En su organización, la equidad se vive como principio cotidiano. “El fundamento es el respeto, la equidad y las oportunidades”, sostiene. En su experiencia, el criterio para ocupar cargos es el desempeño: se llega “de acuerdo con sus capacidades”.
También la sostiene una red cercana de mujeres. “Tengo un grupo de amigas en el que todas son empresarias: son inspiración”, cuenta. Cuando alguna situación pesa, ese acompañamiento le da perspectiva: “Yo pido consejo y ellas me dan una luz”.
Un mensaje alegre para las que vienen
A otras mujeres que sueñan con desarrollarse en la industria, Patricia les deja una invitación: “Tienen que prepararse. La preparación es muy importante”. Habla de disciplina, visión y propósito. “Cuando uno de verdad se propone algo de corazón, lo logra y lo hace bien”, afirma, convencida de que se necesitan “más mujeres con sueños grandes” en estos sectores.
Y, entre tantas responsabilidades, también se permite una pausa que la recarga: su podcast SerEmocional111, donde se permite explorar la emocionalidad a partir de sus experiencias de vida.
Con su trabajo, Patricia Anaya demuestra que la calidad no es solo un resultado técnico, sino un proceso que conecta información confiable con decisiones estratégicas. En ese vínculo, se fortalece la competitividad de las empresas y la confianza en la industria.
Sobre la campaña #MujeresEnLaIndustria
Esta historia hace parte de la campaña #MujeresEnLaIndustria, una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) con motivo del Día Internacional de la Mujer en la Industria, que se celebra por primera vez el 21 de abril de 2026. A través de esta campaña, se busca visibilizar el aporte de las mujeres en los sectores productivos, reconocer su liderazgo y destacar las transformaciones que impulsan hacia una industria más inclusiva, diversa y competitiva.
Más información: https://www.unido.org/international-day-women-in-industry