Comunicado de prensa

Pasando de pérdida y desperdicio de alimentos a soluciones, desde la producción hasta el consumo, aportes que construimos juntos

31 diciembre 2021

La Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se unieron para compartir con productores agropecuarios y otros actores de la cadena alimentaria, soluciones para reducir la pérdida y desperdicio de alimentos, desde la producción hasta el consumo. 

Como parte de la estrategia de formación virtual que desarrollan la SAC y la CAF, y que llega en una primera etapa a más de 1.700 productores y trabajadores de gremios y empresas del sector agropecuario afiliados a la SAC, la FAO se ha sumado técnicamente con el desarrollo del curso: Construyo soluciones frente a la pérdida y desperdicio de alimentos

Este curso busca brindar herramientas para construir soluciones que permitan reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos (PDA), que en Colombia hoy llega a 9.76 millones de toneladas anuales, de acuerdo con el estudio realizado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP 2016); lo que equivale al 34% de los alimentos disponibles y aptos para el consumo humano. 

La etapa de producción representa la mayor participación en la generación de pérdidas de alimentos 40,5%, seguido por la postcosecha y almacenamiento (19,8%), mientras que los desperdicios de alimentos en la etapa de distribución y retail representan el 20,6% y el consumo un 15,6%. Los resultados indican que cada colombiano en promedio desperdicia 32 kilos de comida al año, siendo las frutas y verduras los alimentos que más se pierden y/o desperdician. 

El curso, disponible en la plataforma Crehana, está dirigido a trabajadores y productores de gremios y empresas involucradas en la cadena de valor de la producción agropecuaria (desde insumos y maquinaria agropecuaria, hasta transformación de producto) vinculados a la SAC. 

Con una duración de 1.5 horas en línea, el curso cuenta con cinco módulos: 1- Introducción; 2- Sistema alimentario sostenible; 3- Prevención y disminución de la pérdida de alimentos, 4- Prevención y disminución del desperdicio de alimentos; 5- Conclusiones y cierre. Con las orientaciones e información brindadas, se busca que el estudiante desarrolle una estrategia/proyecto, que pueda aplicar en su contexto productivo, para disminuir las PDA. En dichos módulos, participaron desde la Oficina Regional para América Latina y El Caribe de la FAO, el Oficial en Políticas Públicas João Intini; la consultora en Sistemas Alimentarios (Gobernanza) Sara Granados; y el consultor en mercados mayoristas, Walter Belik. 

Dichos participantes, que a la fecha suman ya más de 1.700 inscritos, pueden y han aportado ya varias alternativas para la reducción de las pérdidas de alimentos, las cuales se dan entre la etapa de producción agropecuaria y la etapa de procesamiento industrial. Según cifras del DNP, estas pérdidas corresponden a 6,22 millones de toneladas cada año en el país. 

Innovación y economía circular son dos de los elementos que se hacen presentes en esta línea de soluciones. Desde el uso de herramientas en la cosecha, pasando por mejores y nuevas formas de recolección, conservación y transformación de alimentos, hasta la articulación con empresas y comerciantes para el embalaje, empaque y exhibición, son incluidas en las estrategias que estudiantes del curso han presentado. 

Asimismo, los estudiantes han presentado novedosas estrategias para reducir el desperdicio de alimentos, que en Colombia –de acuerdo con el estudio del DNP, ascienden a 3,54 millones cada año. Estas orientadas principalmente al aprovechamiento de los alimentos maduros o irregulares a través de procesos de transformación donde se les dé un valor agregado y se integren a la cadena de comercialización. 

La PDA es una problemática que preocupa a nivel mundial, y en la que la FAO ha buscado diferentes maneras y aliados para desarrollar estrategias, políticas y mecanismos, de manera que ese alto porcentaje que cada año se tiene disminuya, al menos en un 50% tal como lo propone la meta 12.3 de la Agenda 2030 “De aquí a 2030, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por

menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha”. 

En línea con este propósito, uno de los apoyos impulsados por la FAO en el país, ha estado orientado al diseño e implementación de la Ley 1990 de 2019, “por medio de la cual se crea la política para prevenir la pérdida y el desperdicio de alimentos y se dictan otras disposiciones”; de la que destacamos el artículo 8, relacionado con la obligación de las personas y empresas públicas y privadas dedicadas a la producción agropecuaria, industrial, y comercialización de alimentos aptos para el consumo humano, tienen para no destruir, desnaturalizar o afectar la aptitud para el consumo humano de los alimentos que se encuentren en sus inventarios o bajo su administración. 

Esta problemática hace un llamado para que todos (productores, transformadores o consumidores) se sumen desde su rol en la búsqueda y desarrollo de alternativas que permitan reducir su existencia e impactos. Las claves se encuentran en la toma de decisiones basadas en información y datos de calidad, alianzas entre los actores del sistema alimentario. 

En el proceso de recuperación de esta crisis global ocasionada por la Covid-19, la reducción de las PDA es un tema que debe estar presente en la agenda gubernamental de los países. Tal es el caso colombiano, en el que la Comisión Intersectorial de Seguridad Alimentaria y Nutricional, con el fin de atender las disposiciones de la Ley 1990 de 2019, formula la Política Nacional para la prevención y reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos. 

Es necesario llegar a la aplicación de un programa público-privado que promueva el consumo local, el apoyo a los pequeños agricultores y la sensibilización de productores y consumidores para avanzar hacia procesos, hábitos y prácticas más sostenibles, propósito que será posible si existen acuerdos y alianzas, así como mecanismos como la educación alimentaria y el fortalecimiento de capacidades e innovación desde el sector productivo. 

En relación con las herramientas de política que pueden derivarse para la reducción de las PDA y con el fin de brindar orientación de acciones generadas por tomadores de decisiones, la FAO dispone de la Guía práctica para la incorporación de soluciones a las PDA, que incluye de manera sintetizada las consecuencias de las PDA y las acciones de manera integral mediante herramientas de política que pueden ser soluciones al fenómeno previniéndolo y reduciéndolo. 

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Pasando de pérdida y desperdicio de alimentos a soluciones, desde la producción hasta el consumo, aportes que construimos juntos

Ana Milena Reyes

Ana Milena Reyes

FAO
Profesional en Comunicaciones

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FAO
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